Las gigantes huellas de un tigre mariposo (como le llaman al jaguar)
aparecían frente a nosotros, la ilusión no se hizo esperar, las huellas estaban
frescas; seguramente el jaguar (Panthera onca) estaba cerca.
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Foto de portada extraida de internet.
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Hace muchos años logré ver un cachorro de jaguar que se escondía en los
bosques de galería del río Orinoco en la
zona del Tuparro en Vichada. Una zona catalogada por Alexander Von Humboldt
como la octava maravilla del mundo, y aunque fue por solo un instante fue
poderoso verlo y ¡claro! me encantaría ver otros muchas veces más.
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El primer jaguar en libertad tuve la fortuna de ver. Foto Lucía Córdoba
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La idea de volver a ver un jaguar salvaje, en libertad y en su ecosistema natural
me emocionaba; era como una historia de fantasía en estos tiempos donde la transformación
del paisaje, los monocultivos, las carreteras y nuestra forma de vida han
modificado y acabado con muchos ecosistemas y sus habitantes.
Éramos cinco
amigos los que nos habíamos embarcado en esta travesía en busca de ese majestuoso
felino. Los cinco llevábamos muchos años trabajando con Cunaguaro y otras organizaciones en la conservación de
ecosistemas, fauna y flora de las sabanas inundables de la Orinoquía colombiana.
Durante ese tiempo se habían instalado
cámaras de fototrampeo en algunos hatos y áreas de reserva en Casanare. Los
registros de fauna eran sorprendentes, osos palmeros, osos meleros, ñeques,
guatines, zorros, nutrias gigantes, pumas y el imponente jaguar parecían
tomarse selfies con estas cámaras; seguro su curiosidad los hacía acercarse
demasiado y las capturas fotográficas eran muy emocionantes y en ocasiones muy
graciosas.
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Imágenes de cámaras trampa en el hato La Aurora. Fotos: Fundación Jaguar y Panthera.
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Compartíamos
la felicidad de ver los registros, sin embargo; sabíamos que seríamos más
felices el día que por fin tuviéramos la fortuna de ver libre y en su ecosistema a ese majestuoso
felino salvaje de manchas perfectas; todos sabíamos que el lugar para verlo era el hato La
Aurora en hato Corozal, Casanare.
La Aurora, es
uno de los lugares de avistamiento de jaguar más famoso de la Orinoquía y de
Colombia, 16 mil hectáreas de sabana inundable natural con unas condiciones ambientales perfectas, que le permitieron ser un Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA).
Con el fin de
emprender una estrategia que les permitiera conservar el hato, su cultura, la
ganadería extensiva y al jaguar. La familia Barragán, especialmente los hermanos Jorge, Nelson y Julio se
unieron y crearon una estrategia de turismo de naturaleza.
Nelson
Barragán se encarga de la administración del Hotel Juan Solito, un ecolodge con
todas las comodidades en medio de la sabana. Nelsón, consiente y cuida a cada uno de
sus turistas con la deliciosa comida tradicional del llano, noches de parrando, poesía y contrapunteo. Hace educación ambiental a través del arte y es todo un llanero faculto (lea la entrada en la que hablo del llanero faculto), de él y su arte les hablaré en una próxima entrada.
Julio
Barragán es el encargado de los transportes, guías y acompañamiento a los
turistas y Jorge lleva muchos años trabajado con diferentes organizaciones que
conservan felinos, como la fundación Panthera. También ha creado la fundación Jaguar, ha estructurado y ejecutado algunas estrategias para
minimizar el conflicto que este felino tiene con los ganaderos y lleva años siguiendo
e identificando a los jaguares que residen o pasan por la reserva Hato La Aurora.
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1. Los barragán (Julio y Jorge Barragan) avistando una huella de jaguar. 2. Jorge barragán y Carlos Valderrama de fundacion Panthera. Fotos: Facebook Hato la Aurora.
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Al día de hoy y
según el censo histórico que lleva Jorge, se han registrado más de 47 jaguares en las sabanas del hato y se han identificado 10 individuos que residen en La Aurora; los
otros solo han pasado por allí hacia otras zonas del sur o norte del país,
convirtiendo el hato en un corredor biológico muy importante para la
conservación de esta especie.
Registrar e
identificar un jaguar es una tarea de paciencia, tiempo y mucha observación; las manchas de su pelaje son únicas, (como nuestras huellas dactilares). Gracias
al fototrampeo se logra capturar la imagen del lado
derecho e izquierdo de cada individuo, para encontrar esa mancha característica
de cada uno de ellos. De esta manera los identifican, nombran, reconocen y
hacen seguimiento.
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| Técnica de identificación de individuos de jaguar en el hato La Aurora. Fotos: Facebook Hato la Aurora. |
Mariposa es una
de las primeras identificadas, es una jaguar residente y gracias al seguimiento
se le conocen 11 crías, una de esas crías es Cayena que también decidió
quedarse en esas hermosas sabanas; Cayena ha tenido 7 crías y actualmente ya es
abuela.
Los machos por
su parte, usan el territorio de La Aurora como corredor biológico, se cree que
algunos se quedan por uno o dos años, se aparean con las hembras residentes y
se van del territorio dejando espacio para otros machos jóvenes.
Algunas hembras se quedan como residentes (ese es el caso de Mariposa
y Cayena), esto indica el buen estado y salud de los ecosistemas de sabana inundable
que se encuentran en la reserva La Aurora. Podríamos decir que esta reserva es una auténtica
guardería de jaguares.
En los últimos días
se ha avistado al imponente "Faculto", un jaguar macho y joven que
seguro buscará una de las hembras que reside en la reserva para aparearse y
dejar descendencia en esas tierras.
El jaguar es
considerado una especie sombrilla, lo que quiere decir que al proteger al
jaguar (que está en la cima de la cadena alimenticia) se protegen directamente las demás especies de flora y fauna que le siguen; gracias al
turismo de naturaleza que hace la familia Barragán se ha podido demostrar que
un jaguar vivo genera más dinero que uno muerto, esto ha logrado disminuir su cacería y ha permitido aumentando su hábitat.
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Crías de Mariposa en la reserva La Aurora.
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Crías de Cayena en la Reserva La Aurora.
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Con mis amigos y socios de la Fundación Cunaguaro, aceptamos
inmediatamente la invitación de los hermanos Barragán; organizamos maletas, cargamos a
la negrita (La camioneta safari de Cunaguaro Travel) y nos fuimos a un fin de semana de travesía y búsqueda
del jaguar en las sabanas del Hato La Aurora.
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Renzo Avila, Cesar Rojano, Jorge Barragán, Laura Miranda y esta Guata.
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Al tomar la
trocha que lleva hacía La Aurora inició el espectáculo, tucanes, osos palmeros (Myrmecophaga tridactyla),
zorros (Cerdocyon thous) y hasta el rey zamuro (Sarcoramphus papa), nos dieron la bienvenida. Ya en Juan Solito
organizamos las jornadas de avistamiento que iniciaban a las 4 de la mañana y finalizaban
a las 8 de la noche.
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El famoso Aruco Foto Lucía Córdoba
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La mayor
parte del tiempo la pasábamos en silencio, a la expectativa, emocionados y muy ansiosos. Pasamos horas y horas observando la gran sabana y a todos los que viven en
ella; venados (Odocoileus virginianus), arucos (Anhima cornuta), marranos mañosos, arucos, caballos salvajes, arucos,
osos palmeros, arucos, venados, chigüiros (Hydrochoerus hydrochaeris), aves de mil colores y ¡¡uno que otro
Aruco!!, (realmente nunca había visto tantos arucos en mi vida, era como estar en
Arucolandia), pero el tigre no aparecía.
Vimos sus
huellas recientes en el suelo, justo acababa de pasar por donde nosotros estábamos;
revisamos unas cámaras trampa y vimos que había pasado por allí el día anterior.
Luego encontramos una presa recién comida, su muerte había sido hacía muy poco (20 minutos antes y hubiéramos alcanzado a ver al jaguar comiéndoselo); fue
increíble ver como sus colmillos atravesaron el cráneo del chigüiro y como sus
garras quedaron tatuadas en la piel de la presa… pero ese día tampoco lo vimos. 😕
Al día
siguiente encontramos curiosamente un excremento peludo, seguramente
eran pelos de algunas de sus presas, lo chistoso es que hasta ver un pedazo de
mierda con pelos me emocionaba; sin embargo, pasaron los días y el jaguar no se
dejó ver.
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1. Huella de un Jaguar joven. 2. Excremento de jaguar.
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La presencia
de los Jaguares en un ecosistema indica la buena salud de esos territorios, el
Jaguar es el guardián protector de la sabana, regula desde la cima de la cadena
alimenticia las dinámicas ecosistémicas, sí el jaguar desaparece el futuro de
estas sabanas inundables y toda su biodiversidad se encontrarían en riesgo.
La labor que
realiza la familia Barragán con la protección de la reserva es muy importante y
valiosa para la conservación de los llanos orientales, agradezco y admiro profundamente su
trabajo y ojalá en este mundo hubiesen más Barraganes.
Algunos
ganaderos entran en conflicto atribuyéndole muchas muertes de ganado a la
depredación por grandes felinos y muchos de ellos hasta hacen brigadas de
cacería para matarlos, pero si realizaran mucho mejor la observación y los
conteos de ese ganado muerto, se darían cuenta que el verano cobra más
individuos que la misma depredación.
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Presa de Jaguar.
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Y si entenderíamos
un poco más a la naturaleza, nos daríamos cuenta que somos nosotros los seres
humanos los que hemos entrado a su territorio, hemos destruido su hogar, hemos
transformado el paisaje y hemos acabado con la biodiversidad. Sí el jaguar o el
puma no encuentran chigüiros, venados o marranos y ven al ganado disponible,
seguro intentarán cazar una res. ¿Creen ustedes que es culpa del Jaguar?
Aún sin
verlo, esta experiencia la llevaré tatuada en mis recuerdos. Seguir sus
rastros, escuchar las historias de Jorge y los jaguares de La Aurora,
contemplar el paisaje sabanero en la camioneta safari, saludar al día viendo el
amanecer, despedirlo observando los arreboles del atardecer con el canto de las
garzas, tener la fortuna de poder contemplar toda esa biodiversidad y
disfrutarla con mis grandes amigos, hicieron de ese fin de semana una
experiencia sin igual.
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| Renzo Ávila, Lucía Córdoba, Cesar Rojano y Laura Miranda. |
Aún espero
el día en que pueda volver a ver a un jaguar y sé que tarde o temprano llegará.
Gracias a Cesar, Laura y Renzo por esa aventura y espero que vengan muchas más. Esa vez nos disfrutamos la sabana de paseo y no trabajando, lo que lo hacía más valioso. Un agradecimiento especial a Jorge, Nelson y toda la familia Barragán, al
Hotel Juan Solito por esos instantes de contemplación y felicidad profunda.
Si le interesa desconectarse, contemplar la naturaleza y tener la fortuna de ver un jaguar; reserve su estadía en el ecolodge Juan Solito y adéntrese a lo más profundo de la sabana en búsqueda del jaguar junto con Jorge Barragán. Si no lo ve... seguro saldrá más que satisfecho y con el alma purificada por el poder de la contemplación de la vida en todo su esplendor.
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Foto de cámara trampa instalada en las sabanas del Hato La Aurora.
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https://www.juansolito.com/ecolodge-juan-solito/
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